Manipulación de cerramientos pesados con menos operarios: optimización y seguridad en obra

Las tendencias arquitectónicas actuales apuestan por grandes luces, perfiles minimalistas y amplias superficies acristaladas. Los triples cristales de alto rendimiento elevan el peso de los elementos por encima de los 200, 300 o 500 kg. Para los instaladores de ventanas, el reto principal es manipular e instalar estos elementos garantizando la seguridad de la plantilla y protegiendo el margen económico. Confiar únicamente en la fuerza física de múltiples operarios ya no es viable ni rentable.
Los límites de la instalación tradicional El coste de la mano de obra en la instalación representa un porcentaje elevado del presupuesto total. Tradicionalmente, mover una puerta corredera elevable de gran formato requería movilizar a cuatro o cinco técnicos para cargar el elemento manualmente.
Esta metodología presenta importantes inconvenientes:
Ineficiencia de Recursos: Bloquear a varios técnicos cualificados en una sola obra paraliza la programación de otros proyectos.
Riesgos de Accidentes y Lesiones: El manejo manual de cargas pesadas provoca bajas laborales por problemas musculoesqueléticos. Además, la fatiga física incrementa el riesgo de rotura del cristal o daños en los marcos durante el ajuste final.
Acceso Restringido: En reformas urbanas o pisos altos, los accesos estrechos y los suelos terminados impiden el uso de grúas o maquinaria pesada exterior.
Mecanización de la elevación en obra El objetivo es independizar la capacidad de elevación del número de personas presentes. Con elevadores compactos, el peso del cerramiento recae íntegramente sobre la estructura mecánica, permitiendo trabajar a equipos reducidos de uno o dos instaladores. El trabajo pasa de requerir esfuerzo físico a guiarse con precisión milimétrica hacia el premarco. Un elevador eficaz debe atravesar puertas estándar sin desmontarse, ser cargado/descargado fácilmente en la furgoneta y disponer de ajuste micrométrico.
Innovación Tecnológica con Golia Los elevadores Golia (diseñados y fabricados en Italia por Femak) ofrecen soluciones adaptadas a las obras reales:
Accionamiento por Atornillador a Batería: Modelos como el Golia Bull emplean un sistema patentado que utiliza un atornillador a batería estándar para el izado. Esto reduce drásticamente el peso del equipo manteniendo capacidades de carga de hasta 500 kg y alturas de casi 4 metros.
Paso por Espacios Reducidos: El modelo Golia Junior incorpora un mástil giratorio que permite posicionar el cristal en paralelo al chasis para atravesar pasos estrechos de menos de 80 cm de ancho.
Ventosas de Alta Precisión: Sistemas de ventosas orientables y giratorias a 360° permiten descargar la pieza del vehículo, transportarla con seguridad y posicionarla en el marco sin esfuerzo físico.
Retorno de la Inversión (ROI) En la instalación de dos grandes correderas elevables de 300 kg, la metodología tradicional exige numerosa mano de obra. Con equipos como Golia Evo o Golia Bull, dos instaladores pueden completar la tarea en menos de dos horas (4 horas-hombre en total). El ahorro directo en costes laborales se suma a la ventaja indirecta de poder destinar el personal liberado a otros proyectos simultáneos.